Capitulo 3
-Señor
mm.. Kain, yo haré como si no hubiese escuchado tal petición.
-Tiene
razón Señorita Montana, deje que me disculpé por tal atrevimiento.
-Dijo con un tono burlesco, mientras se daba la vuelta, dejando al
descubierto su gran enfado por aquel rechazo.
De
camino a casa preferí volver andando, conocer mejor la ciudad y
poder disfrutar de ella, nada más llegar habia sido todo un caos
maleta arriba maleta abajo sin encontrar nada, un suplicio encontrar
un taxi y por ultimo y no lo menos importante este tal muchacho Kevin
o Kai o como se llamara! Que hombre tan descarado. No dejó mis
pensamientos de lado hasta que mis tripas empiezan a rugir y un olor
a pizza invade todos mis sentidos, había topado con una pizzeria,
donde decidí comer allí, se llamaba Pizza Sarno, me llamó la
atención y desde siempre quería probar una buena pizza de Francia,
el lugar por dentro me pareció espectacular, parecía una cueva,
pero al contrario de oscura esta era muy iluminada.
Nada
más sentarme me atendió un hombre mayor, con el cual nos fue
imposible la comunicación y tuvieron que llamar a un cocinero joven
que dominaba bastante bien el español, era un joven hermoso, alto,
con el pelo hasta los hombros, rubio y ondulado, con unos ojos color
azul marino.
Salió
bastante aturdido de la cocina, yo supuse que seria la presión de
los fogones y la exigencia de los chefs.
Al
hablarme salí de el estado de analizar al pobre muchacho, me
ruborice porque vi que él se había dado cuenta de que lo estaba
mirando fijamente y sorprendente mente él también se ruborizo y
soltó una pequeña sonrisa para suavizar la situación.
Rápidamente
le pedí un agua y una pizza caacupe.
Eran
ya casi las 15:30 cuando decidí pedir la cuenta, el joven me trajo
el ticket y para mi sorpresa debajo de el había escrito su numero de
teléfono, que le estaba pasando hoy... se preguntaba una y otra vez
si seria una broma del destino, ella jamás había gustado a ningún
chico, ella no era guapa, pensaba constantemente.
Después
de habérselo pensado mucho si coger aquel ticket o no decidió que
lo mejor seria pagar la cuenta y irse, y así lo hizo. Ella no estaba
para llamadas telefónicas, para citas y amores que acabarían en
desastre. Ella quería estar sola es que la vida no podía entender
aquello.
Sin
darse cuenta llegó hasta la puerta de casa y ya que no le apetecía
dar más vueltas decidió subir, y bueno allí estaba aquel tipo, el
recepcionista donde Mia trabajaba, lo único que se le ocurrió decir
o mas bien chillar fue…
-¡Kai
que haces aquí! - en aquel instante se dio cuenta de que había
sonado muy brutesco.
-
¿Kai? JAJAJAJAJAJA me llamó Kain, y estoy aquí con tu amiga Mia,
soy su secretario,
hemos decidido no dejar la faena a medias y ahora en cuanto comamos
la acabaremos, pero
no te preocupes, me iré
lo antes posible,
no me gustaría
ser molestia, ni el causante de tu disgusto.
-No
se que te ha echo pensar que tu compañía seria molesta o que podría
causarme disgusto no tiene usted de que preocuparse.
-Esta
bien entonces. - Dijo Kain con una amplia sonrisa, cómo podía ser
tan guapo, tener aquella sonrisa y aquellos ojos malditos ojos eran
negros azabache peri con un brillo especial, aunque detrás de ellos
se escondía algo oscuro.
De
repente salio Mia, la perfecta Mia como ella pensaba la veía tan
guapa, tan buena amiga, esta dijo con una alegría un tanto especial…
-¡Oh!
¿Me ha dicho Kain que ya os habíais conocido antes verdad? - Los
dos asintieron con la cabeza y entonces ella prosiguió.- Genial,
entonces nada de presentaciones, si no te importa Jùlia, Kain estará
aquí hasta la hora de cenar.
Aquel
fue el ultimo comentario de la boca de Jùlia solo salio un por
supuesto que no le importaba que estuviera aquí, ella quería que su
amiga siguiera con su vida normal. Para dejarlos trabajar mejor fue a
su pequeño pero bonito cuarto donde intento echarse la siesta, pero
había un pensamiento que la tenia absorbida, Kain le habría contado
la petición de este medio día, o quizás solo le dijo que pregunte
por ella…
Al
pasar un rato, se escuchaba mucho alboroto en la habitación de Mia y
unos cuantos gemidos asi que ya me temía lo que estaba sucediendo...