miércoles, 27 de enero de 2016

Ojos color café

Capitulo 3



-Señor mm.. Kain, yo haré como si no hubiese escuchado tal petición.
-Tiene razón Señorita Montana, deje que me disculpé por tal atrevimiento. -Dijo con un tono burlesco, mientras se daba la vuelta, dejando al descubierto su gran enfado por aquel rechazo.

De camino a casa preferí volver andando, conocer mejor la ciudad y poder disfrutar de ella, nada más llegar habia sido todo un caos maleta arriba maleta abajo sin encontrar nada, un suplicio encontrar un taxi y por ultimo y no lo menos importante este tal muchacho Kevin o Kai o como se llamara! Que hombre tan descarado. No dejó mis pensamientos de lado hasta que mis tripas empiezan a rugir y un olor a pizza invade todos mis sentidos, había topado con una pizzeria, donde decidí comer allí, se llamaba Pizza Sarno, me llamó la atención y desde siempre quería probar una buena pizza de Francia, el lugar por dentro me pareció espectacular, parecía una cueva, pero al contrario de oscura esta era muy iluminada.

Nada más sentarme me atendió un hombre mayor, con el cual nos fue imposible la comunicación y tuvieron que llamar a un cocinero joven que dominaba bastante bien el español, era un joven hermoso, alto, con el pelo hasta los hombros, rubio y ondulado, con unos ojos color azul marino.
Salió bastante aturdido de la cocina, yo supuse que seria la presión de los fogones y la exigencia de los chefs.

Al hablarme salí de el estado de analizar al pobre muchacho, me ruborice porque vi que él se había dado cuenta de que lo estaba mirando fijamente y sorprendente mente él también se ruborizo y soltó una pequeña sonrisa para suavizar la situación.

Rápidamente le pedí un agua y una pizza caacupe.

Eran ya casi las 15:30 cuando decidí pedir la cuenta, el joven me trajo el ticket y para mi sorpresa debajo de el había escrito su numero de teléfono, que le estaba pasando hoy... se preguntaba una y otra vez si seria una broma del destino, ella jamás había gustado a ningún chico, ella no era guapa, pensaba constantemente.
Después de habérselo pensado mucho si coger aquel ticket o no decidió que lo mejor seria pagar la cuenta y irse, y así lo hizo. Ella no estaba para llamadas telefónicas, para citas y amores que acabarían en desastre. Ella quería estar sola es que la vida no podía entender aquello.

Sin darse cuenta llegó hasta la puerta de casa y ya que no le apetecía dar más vueltas decidió subir, y bueno allí estaba aquel tipo, el recepcionista donde Mia trabajaba, lo único que se le ocurrió decir o mas bien chillar fue…

-¡Kai que haces aquí! - en aquel instante se dio cuenta de que había sonado muy brutesco.
- ¿Kai? JAJAJAJAJAJA me llamó Kain, y estoy aquí con tu amiga Mia, soy su secretario, hemos decidido no dejar la faena a medias y ahora en cuanto comamos la acabaremos, pero no te preocupes, me iré lo antes posible, no me gustaría ser molestia, ni el causante de tu disgusto.
-No se que te ha echo pensar que tu compañía seria molesta o que podría causarme disgusto no tiene usted de que preocuparse.
-Esta bien entonces. - Dijo Kain con una amplia sonrisa, cómo podía ser tan guapo, tener aquella sonrisa y aquellos ojos malditos ojos eran negros azabache peri con un brillo especial, aunque detrás de ellos se escondía algo oscuro.

De repente salio Mia, la perfecta Mia como ella pensaba la veía tan guapa, tan buena amiga, esta dijo con una alegría un tanto especial…

-¡Oh! ¿Me ha dicho Kain que ya os habíais conocido antes verdad? - Los dos asintieron con la cabeza y entonces ella prosiguió.- Genial, entonces nada de presentaciones, si no te importa Jùlia, Kain estará aquí hasta la hora de cenar.

Aquel fue el ultimo comentario de la boca de Jùlia solo salio un por supuesto que no le importaba que estuviera aquí, ella quería que su amiga siguiera con su vida normal. Para dejarlos trabajar mejor fue a su pequeño pero bonito cuarto donde intento echarse la siesta, pero había un pensamiento que la tenia absorbida, Kain le habría contado la petición de este medio día, o quizás solo le dijo que pregunte por ella…

Al pasar un rato, se escuchaba mucho alboroto en la habitación de Mia y unos cuantos gemidos asi que ya me temía lo que estaba sucediendo...

domingo, 17 de enero de 2016

¿Que me hiciste mujer?

Y lees...

Estas tumbada, se te cae un mechón de pelo sobre la sien, de un color café instenso, como tus ojos. Estas tan acurrucada en nuestro pequeño sillón color canela que acompaña perfectamente a tu piel y te camuflas en el, y protegiéndote del frió con una manta de un color similar, y lees, aquel libro te tiene absorbida, con la mirada penetrante, que me dice que prestas toda atención a cada letra, palabra y oración, y yo te miró, con una mirada de adoración, me podría pasar así una eternidad, analizándote, leyéndote cada mirada, cada gesto.

jueves, 14 de enero de 2016

Me lloró el invierno

Llovía 

Era Enero uno de esos meses que arrastra un frió, un frió que te cala los huesos y llega a quemar. Cosa que odiaba, todo el que me conozca sabe que odio el invierno, el frío me provocaba unos putos escalofríos, los mismo escalofríos que sentía al verte, el frió que dejaba las puntitas de mis dedos frías que tu calentabas al llegar a casa, los putos viernes, sábados y domingos que nos decían manta y peli eran más divertidas a tu lado, hasta que el fuerte y frío invierno me lloró a mi, alcé la cara, cerré los ojos y lo sentí, pequeñas gotas cayendo en mis mejillas. Ahora no le tengo miedo al invierno, aquel invierno que me recordó tu ausencia.