miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ojos color café

CAPITULO 2

Lo único que se me ocurre es deslizar el dedo hacia la opción de 'colgar' y le escribo un mensaje diciéndole que estoy bien, que no se preocupe, que más tarde le llamaría para darle explicaciones de todo.

Recuerdo bien aquel día, no puedo explicarlo bien solo tenía 8 años y las explicaciones que me dieron no fueron muy claras y exactas que digamos, mi madre al quedarse embarazada de mi, Julia Perez Hernandez dejó su trabajo como diseñadora, desde siempre había sido su sueño y puso mucho esfuerzo por a conseguirlo y ser alguien en aquel mundo, también puso esfuerzos por que yo siguiera sus pasos y poder en un futuro dedicarme a eso, pero ella sabía que no podía ser, que mi sueño de ser psicóloga era verdadero. Para mí de pequeña mi psicóloga era mi heroína otros creían en Superman, Batman.. pero yo no era así, recuerdo decirle a mi madre que quería ayudar a todos los niños que estuvieran viviendo la misma situación que nosotras, cuando yo le dije por primera vez eso recuerdo su cara, pálida, no distinguía su rostro de la pared blanca, la deje sin palabras ella ignoraba que yo fuera consciente de que estaba viendo todos los días, todas las palizas y gritos que sucedían noche tras noche, siempre pensó que yo era tímida y que no había superado la muerto de mi abuela cosa que es cierto, pero siendo muy cruel eso paso a un segundo cuando fui consciente de lo que vivía mi madre. Mi padre estaba poco en casa y cuando lo estaba prefería su ausencia debido a eso mi madre busco un trabajo como secretaria. Se que mi madre era la segunda lo se, se que mi padre nunca quiso a mi madre por como la miraba, yo siempre e pensado que había otra mujer con otra familia, pero esto solo eran sospechas mías que jamás serán aclaradas, lo que realmente se es que a mí madre le daba buenas palizas, se iba y no volvía en un par de días pero siempre cargado de escusas, 'sabes que te quiero' 'reacciono a si por que me importas' pero las palabras que realmente se quedaron en mi cabeza de todas las noches son estas: 'cariño, si no me sacaras de mis casillas te ahorrarías más palizas' lo peor es que mi madre lo creía, creía que era ella la causa de todos sus problemas. Puedo confirmar que mi padre no siempre fue a si, mi tía me dijo que pareció ser siempre muy bueno con mama y que parecía cuidarla, parecían felices, me decía siempre... pero todo se quedo en apariencias.

Como nada me distrae y no quiero seguir más tiempo de lamentaciones y recuerdos que preferiría borrar, decido arreglarme y a si ir a buscar a Mia en su hora de descanso para comer, al menos me libraría de mi soledad durante una hora. Como siempre me pongo mis bambas de vestir blancas, unos pantalones pitillo bastante formales, una básica y un poncho con un estampado floral, no me molesto en maquillarme no soy muy partidaria de eso y para ser sinceros no quiero impresionar a nadie, estoy casi segura de que Mia me dirá algo, se como es va siempre tan perfecta.

Me hago un lió al llegar Madrid es terrible, bueno en realidad es genial, pero el transito es terrible e tardado casi 45 minutos en encontrar un taxi vacío y porque una señora me a ofrecido el suyo, hasta la gente desconocida siente compasión por mí, ¿Tanto se nota mi malestar? Me preocupa parecer un alma en pena, no soy de esas personas a las que le gusta que sientan compasión de ella, pero accedo a coger el taxi y agradezco su ayuda.
Para colmo me han cobrado 23€ solo hay unos 10 minutos, todo por el maldito trafico y los semáforos, hoy para no perder la costumbre mi suerte tampoco me acompaña, si es que la tengo. Entro al enorme edificio, donde por fuera es increíble, diría que tiene 30 plantas mínimo y si por fuera me parece increíble por dentro es aun mejor, predomina el blanco, hay unos sillones enormes de cuero blanco, una alfombra roja y un jarrón blanco con unos Lirios preciosos, la recepción es lo que mas resalta ya que la encuentras nada más entrar, donde hay un joven de mi edad o quizás un par de años más, alto y para ser sinceros muy guapo, con una sonrisa totalmente blanca y unos ojos color café, increíbles. Me a cerco a la recepción si dejar de mirar a mi alrededor, me gustaría poder cambiar la cara, pero es que no puedo este sitio es increíble, parece del futuro. Al entrar me dan esta agradable información:

-Hola, buenos días, en que puedo ayudarle. - me dice el joven chico con una amplía sonrisa, puedo apreciar que en su placa pone Kain.
-Pues mira puedes decirle a Mia Scott que soy Julia, y que si acaba pronto la espero aquí para comer. - le digo lo más amable posible, lo cual me resulta muy difícil.
-No puede, la Señora Mia, tiene una reunión y acabara a las 16:00 de la tarde. - me dice con la misma sonrisa que al principio de la conversación.
-Ah vale, bueno muchas gracias. - digo mientras voy saliendo del edificio realmente e sido bastante borde.
-¡Espera Julia! - escucho unos gritos detrás de mi, cuando me vuelvo veo a Kain al chico de recepción corriendo hacía a mi.
-Bueno Julia, ¿no es a si? - me dice con un tono algo de 'chulo' y una sonrisa que dice claramente, se que soy guapo acéptalo.
-Sí, ¿que quieres?- le digo con el tono más borde que podía poner.
-¡Vaya! Veo que no llevas un buen día, o esto es solo conmigo.
-Solo contigo, a si que adiós. - le digo muy cortante, no se da cuenta que no estoy para tonterías, ¿Que se piensa que por ser guapo le voy a reír las gracias? Pues si eso piensa lo lleva claro entonces.

-Bueno haré como que no he escuchado eso, lo que te quiera decir es que si quieres puedo acompañarte yo para ir a comer, se nota que eres nueva aquí en la ciudad. 

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