Vértigo
Cogí vértigo, a sus palabras que eran dolorosas como 100 puñales, a su mirada color café, que me provocaba insomnio, a sus tacones y su jodida
sonrisa, a como se aferraba a mi piel, haciéndome sentir que solo
estábamos el y yo, como unía nuestras manos en las tardes frías de
invierno y se las acercaba a su boca intentando calentar las con su
bao, como me hacía volar eh, y sin mover los pies del suelo pero
esta vez lo tenía claro, no iba a permitir que nadie me subiera al
cielo, si luego pensaba soltarme.

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